En estos días pensando en las relaciones amorosas, en lo que pueden llegar a ser éxitos ó fracasos en el amor he descubierto algo que podría ser muy peligroso y aterrador; por más que tratamos siempre repetimos los mismos patrones; sé que es como descubrir que el agua moja, pero ¿Qué tan consientes somos del peligro que corremos al seguir patrones? En mi caso particular, siempre me fijo en seres emocionalmente inaccesible que me cambian por alguien más; por lo que al final rompiendo mi corazón.
Haciendo un pequeño rastreo entre mis amigos, mis conocidos y otros he encontrado que la gran mayoría seguimos patrones amorosos que en la mayoría de los casos son un peligro para la salud; pues establecemos relaciones sádicas en las que el otro es quien nos golpea, pero nosotros somos los sádicos por tratar de atarnos al tipo de personas que nos destrozan la vida. Todos somos el lobo feroz de los tres cerditos, vamos corriendo detrás de los mismos animalitos que terminan cocinándonos vivos.
Cuando éramos pequeños nos contaban la historia de tres cerditos que eran hermanitos que Vivian en una granja, pero un día se aburrieron de su corral y decidieron irse al bosque; allí construyeron sus casas. Lo que ellos no sabían es que el lobo los seguía, los vigilaba y estaba atento a sus movimientos. El pequeño la hizo de paja, para acabar antes y poder irse a jugar. El mediano construyó una casita de madera. Al ver que su hermano pequeño había terminado ya, se dio prisa para irse a jugar con él.
El lobo salió detrás del cerdito pequeño y él corrió hasta su casita de paja, pero el lobo sopló y sopló y la casita de paja derrumbó. El lobo persiguió también al cerdito por el bosque, que corrió a refugiarse en casa de su hermano mediano. Pero el lobo sopló y sopló y la casita de madera derribó. Los dos cerditos salieron pitando de allí. Si mi estimado lector, los patrones en la vida amorosa es como los intentos del lobo por derrumbar las casas de los cerditos; intentos por entrar en la vida de otro al que amamos.
Sin aliento llegaron a la casa del hermano mayor. Los tres se metieron dentro y cerraron bien todas las puertas y ventanas. El lobo se puso a dar vueltas a la casa, buscando algún sitio por el que entrar. Con una escalera larguísima trepó hasta el tejado, para colarse por la chimenea. Pero el cerdito mayor puso al fuego una olla con agua. El lobo comilón descendió por el interior de la chimenea, pero cayó sobre el agua hirviendo y se escaldó.
Cuando tienes 5 años crees que los héroes de la historia son los cerditos, pero cuando ya tienes algo de experiencia en el amor descubrirás que el héroe de la historia es el lobo, quien al buscar el amor y tratar de sobrevivir a sus patrones encontró una olla de agua caliente donde murió.
¿Qué es el amor? ¿Dónde esta el amor? ¿Existe el amor?¿Cómo sobrevivir al amor? Son preguntas que me han acompañado desde el inicio de mi vida conciente;preguntas que siempre he querido hacer y hasta ahora me atrevo a hacerlas. Gracias a aquellos que han compartido, comparten y compartiran su opinión conmigo y otros.
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viernes, 26 de diciembre de 2008
martes, 26 de agosto de 2008
De taxis, parejas, y retrovisores
El amor, el amor, el amor... el amor es una eterna pregunta que todos nos hacemos pero a la que no le entramos una respuesta. Creemos en él como si fuera una religión, religión en la que el rito de iniciación no es el bautizo sino el encontrar pareja; ese ser único y especial con el que creemos que podemos construir un futuro, en el que pasamos de un yo a un nosotros. Encontrarlo parece una gran odisea, una gran epopeya en la que nos arriesgamos a malas citas, malos besos, malos polvos; pero de la que esperamos un final felices en los brazos de nuestro amado ó con nuestra amada.
Por momentos pareciera que el amor es una gran autopista en la que esperamos ser recogidos por algún taxista para que nos lleve a un futuro mejor. Pero a veces la señora o señor chofer resulta ser un cafre que nos rompe el corazón y nos tenemos que bajar para coger otro taxi; claro que tenga encendido el letrero de libre y con un lindo o linda conductora. Pero a veces cuando te bajas del taxi conservas el número celular del hombre o mujer que te rompió el corazón, y debes en cuando haces pequeñas llamadas de cortesía porque ahora ya no son pareja sino amigos.
En otras ocasiones sales corriendo lejos del taxista que te rompió el corazón pero el o ella se las arregla para perseguirte; y cuando estas en otro taxi y miras por el espejo retrovisor vez que tu pasado se acerca, se aproxima y le habla a tu corazón como en los días en los que eran felices, y lo que es aún peor olvidas que el que el o ella algún día te hizo llorar porque te dejo votado a mitad del camino con tu corazón destrozado. ¿Por qué, en algunas ocasiones, cuando vez que tu pasado se aproxima de nuevo a tu corazón no sales huyendo? ¿Las segundas partes son buenas ó las segundas partes son el resultado de nuestro gran temor de estar solos?
El pasado amoroso se acerca a ti como un fantasma; lo primero que vez es su espectral reflejo en espejo retrovisor de tu taxi nuevo ó en el de tu carro privado; después sientes su terrorífica voz al otro lado de la línea telefónica, y lo más aterrador viene después; sientes su mano sobre la tuya mientras toman un café. ¿Donde están los cazafantasmas cuando los necesitas? Tazas de café van y vienen, mientras que los recuerdos se convierten en presente y te sientes confundido porque no sabes si son pareja o eran novios, esposos ó lo que sea. El pasado te persigue y no te perdona el error de regresar y tu presente se convierte en una experiencia karmatica, porque no sabes si al subir por segunda a ese taxi volverás a recorrer los mismos caminos que te hicieron infeliz. ¿Las segundas partes son tan malas como lo fueron las primeras ó las relaciones pueden ser mejores?
Por momentos pareciera que el amor es una gran autopista en la que esperamos ser recogidos por algún taxista para que nos lleve a un futuro mejor. Pero a veces la señora o señor chofer resulta ser un cafre que nos rompe el corazón y nos tenemos que bajar para coger otro taxi; claro que tenga encendido el letrero de libre y con un lindo o linda conductora. Pero a veces cuando te bajas del taxi conservas el número celular del hombre o mujer que te rompió el corazón, y debes en cuando haces pequeñas llamadas de cortesía porque ahora ya no son pareja sino amigos.
En otras ocasiones sales corriendo lejos del taxista que te rompió el corazón pero el o ella se las arregla para perseguirte; y cuando estas en otro taxi y miras por el espejo retrovisor vez que tu pasado se acerca, se aproxima y le habla a tu corazón como en los días en los que eran felices, y lo que es aún peor olvidas que el que el o ella algún día te hizo llorar porque te dejo votado a mitad del camino con tu corazón destrozado. ¿Por qué, en algunas ocasiones, cuando vez que tu pasado se aproxima de nuevo a tu corazón no sales huyendo? ¿Las segundas partes son buenas ó las segundas partes son el resultado de nuestro gran temor de estar solos?
El pasado amoroso se acerca a ti como un fantasma; lo primero que vez es su espectral reflejo en espejo retrovisor de tu taxi nuevo ó en el de tu carro privado; después sientes su terrorífica voz al otro lado de la línea telefónica, y lo más aterrador viene después; sientes su mano sobre la tuya mientras toman un café. ¿Donde están los cazafantasmas cuando los necesitas? Tazas de café van y vienen, mientras que los recuerdos se convierten en presente y te sientes confundido porque no sabes si son pareja o eran novios, esposos ó lo que sea. El pasado te persigue y no te perdona el error de regresar y tu presente se convierte en una experiencia karmatica, porque no sabes si al subir por segunda a ese taxi volverás a recorrer los mismos caminos que te hicieron infeliz. ¿Las segundas partes son tan malas como lo fueron las primeras ó las relaciones pueden ser mejores?
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